En 1949, en medio de la posguerra, el
Instituto NAMI desarrolló uno de los vehículos más inusuales en la historia soviética: el camión experimental
NAMI-
012.
¿Cuál es tu peculiaridad? No funcionaba con gasolina o diesel, sino con vapor. En un momento en que era difícil encontrar combustible, especialmente en las regiones más remotas de la URSS, se buscaban soluciones alternativas utilizando recursos locales como la madera.
El NAMI-012 fue diseñado para esto: un camión robusto que transportaba alrededor de 6 toneladas de carga útil, con una máquina de vapor capaz de producir alrededor de 100 caballos de fuerza y propulsado por madera. Una elección que la hizo ideal para la industria forestal, donde el combustible nunca faltó.
El vehículo fue probado incluso en condiciones extremas, hasta -40°C, demostrando una fiabilidad increíble. Sin embargo, los límites eran obvios: largos tiempos de arranque, gestión compleja y menor rendimiento que los motores diesel en rápida evolución.
Finalmente sólo unos pocos fueron construidos, y el proyecto fue abandonado.
Hoy el NAMI-012 sigue siendo una curiosidad única: uno de los últimos intentos de traer vapor de vuelta a las carreteras modernas, convirtiendo un camión en una verdadera locomotora sobre ruedas.